Si bien no hay forma de eliminar las posibilidades de que su hijo tenga una caries, existen muchas maneras de reducir la probabilidad.
Empiece pronto con una buena higiene bucal.
Una buena higiene bucal elimina las bacterias y los restos de comida que se combinan para formar caries. Para los bebés, una excelente estrategia es usar una gasa húmeda o una toallita limpia para limpiar la placa y las encías. Además, es mejor evitar acostar al niño con un biberón que contenga cualquier líquido que no sea agua. Lea «¿Qué es la caries del biberón?» para obtener más información.
En el caso de los niños mayores, cepílleles los dientes al menos dos veces al día.
Además, controle la cantidad de refrigerios con azúcar que les da a sus hijos. Lea «¿Cómo debo cuidar los dientes de mi hijo?» para obtener más información.
Asociación Dental Americana
Su dentista también podría recomendarle selladores protectores o tratamientos con flúor para su hijo. Los selladores se pueden aplicar en los molares para prevenir la caries en superficies difíciles de limpiar. Para obtener más información sobre los selladores, lea «¿Qué es un sellador y para qué sirve?«.