Una forma grave de caries entre los niños pequeños es la caries del biberón.

Esta afección se produce por la exposición frecuente y prolongada de los dientes del bebé a líquidos que contienen azúcar. Entre estos líquidos se encuentran la leche (incluida la leche materna), la leche de fórmula, el zumo de frutas y otras bebidas azucaradas.

Acostar al bebé para la siesta o por la noche con un biberón que no contenga agua puede provocar caries graves y rápidas. El líquido dulce se acumula alrededor de los dientes del niño, lo que permite que las bacterias de la placa produzcan ácidos que atacan el esmalte dental. Si necesita darle al bebé un biberón para consolarlo antes de dormir, se recomienda que contenga solo agua. Si su hijo no se duerme sin el biberón y su bebida habitual, diluya gradualmente el contenido del biberón con agua durante un período de dos a tres semanas.

Después de cada toma, limpia las encías y los dientes del bebé con una toallita húmeda o una gasa para eliminar la placa. La forma más sencilla de hacerlo es sentarte, colocar la cabeza del niño en tu regazo o acostarlo sobre un cambiador o en el suelo. Sea cual sea la posición que uses, asegúrate de poder ver bien dentro de la boca del bebé.