A menudo, a los padres les preocupa que sus hijos rechinen los dientes por la noche, lo que se conoce como bruxismo, pero la mayoría de los casos de bruxismo infantil no requieren ningún tratamiento.

Si existe un desgaste excesivo de los dientes (atrición), puede ser necesario un protector bucal (protector nocturno).

Los protectores bucales pueden ayudar a evitar que los dientes se acorten, pero también pueden interferir con el crecimiento de las mandíbulas y, en algunos casos, provocar asfixia si se desprenden durante el sueño.

La buena noticia es que la mayoría de los niños superan el bruxismo. El rechinamiento disminuye entre los 6 y los 9 años, y suelen dejar de hacerlo entre los 9 y los 12 años. Si sospecha que su hijo rechina los dientes, ya sea por el ruido que hace al dormir o porque nota que sus dientes se están acortando, consulte con su pediatra o dentista.